martes, 29 de enero de 2013

Quieres algo...HAZLO



  • ¿Te has parado alguna vez a pensar la importancia que tiene la acción? Quiero que hoy empecemos reflexionemos sobre esto y para ello te propongo el siguiente acertijo: Hay cuatro ranas que están tranquilamente charlando desde lo alto de un puente. Las cuatro están hablando sobre si saltar o no saltar al río. De pronto tres de ellas deciden saltar. ¿Cuántas ranas quedan sobre el puente?
Piensa por un momento antes de contestar. La respuesta es que no sabemos cuántas ranas quedan sobre el puente. Es posible que como la mayoría hayas respondido que queda una rana. Pero fíjate bien, hay una gran diferencia entre decidir hacer algo y hacerlo. Esto es lo que le ocurre a la mayoría de las personas, en muchos casos saben lo qué tienen que hacer o lo que desean hacer pero a lo hora de la verdad no lo llevan a la práctica. Todo queda en pensamientos inmaterializados. A los seres humanos nos cuesta mucho tomar decisiones. Analizamos y analizamos antes de decidir y en ocasiones el exceso de análisis nos lleva a una parálisis permanente. Nunca tendremos controladas todas las variables posibles  antes de tomar  una acción; por ello la clave del éxito es ponerse en marcha. Es decir, una vez hecho un análisis previo tomar acciones que nos acerquen a conseguir lo que deseamos, a nuestros objetivos.
Lo que ocurre es que en nuestra cultura tenemos miedo al fracaso, a que las cosas no salgan como nosotros hemos previsto en un primer momento. Lo importante es cambiar este enfoque. ¿Realmente el fracaso  existe o lo que existe son resultados? Si yo hago algo para conseguir mi sueño, mi objetivo y ese algo no funciona, lo que estoy teniendo es información de cómo no hacerlo, de qué cosas tengo que modificar para intentarlo otra vez de otro modo.
La historia nos da claros ejemplos de esto.  Tomas Edison, inventor de la bombilla, realizó más de mil intentos antes de conseguir su invento. Un día uno de sus discípulos le preguntó porqué persistía en construir una bombilla si tras más de mil intentos no había conseguido más que fracasos. La respuesta fue sobrecogedora. Edison respondió que él no había tenido ningún fracaso sino que había conseguido saber mil formas de cómo no se debe hacer una bombilla.
Ahora párate un momento  y pregúntate cuántas veces  no has intentado o has abandonado algo por miedo a fracasar. El éxito en ocasiones está a un solo paso del fracaso. El fracaso es sólo un estado mental y la verdad es que sólo podrás fracasar si no lo intentas
(Fuente:www.con-fluir.com)
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